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Cómo diferenciar el hambre de la ansiedad

El hambre es fisiológico, natural y viene de forma progresiva; por el contrario, la ansiedad aparece de un momento a otro. Cuando uno realmente tiene hambre, no tiene preferencias por una u otra comida, mientras que la ansiedad si viene acompañado de un antojo.

La ansiedad es insaciable y trae consigo un sentimiento de culpa. Hay que saber reconocer si la ansiedad viene cuando estás solo o aburrido, y trabajar en el problema de fondo. Recurrir a la comida solo hará el problema aún más grande. En momentos de crisis de ansiedad, busca distraerte o cambiar el rumbo de las cosas.

Hay que comer lento para que experimentemos la señal de saciedad. Muchas veces una señal de hambre puede ser confundida con cierto nivel de deshidratación, por lo cual recomiendo que antes de comer bebas un vaso de agua, y esperes un poco de tiempo para estar seguro de que lo que sientes es hambre fisiológica. Sobre todo si se trata de un “hambre” que viene en un horario fuera de lo normal, o cerca de comidas principales.

 Algunos alimentos que pueden ayudar con la ansiedad son:

 Aguas saborizadas con frutas y especias, infusiones.

  • Fruta fresca controlando la porción y dar preferencia a la fruta que requieran mayor masticación, como por ejemplo una manzana.
  • Frutos secos (pecanas, almendras, nueces, cashews, pistachos). Cuidar de no exceder la porción de un puñado, aprox. 30 gramos.
  • Bastones de apio o zanahoria, acompañado con guacamole o vinagreta de yogurt.
  • El pop corn hecho de forma casera y sin aceite resulta una muy buena opción ya que es muy bajo en calorías.
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Lo que deben saber y tomar en cuenta con los octógonos

Desde mi punto de vista, es un avance que en nuestro país se empiece a tomar acciones legales y existan controles sobre la industria alimentaria y su comercialización. Esto invita a que la industria reformule y se preocupe por brindar opciones saludables.

El problema es que “Hecha la ley hecha la trampa”. Algunas empresas, al no querer ver a sus productos con octógonos, han reformulado sus productos, pero al límite de lo máximo permitido, lo cuál no significa un verdadero impacto en la salud del consumidor.

Para algunas personas resulta confuso ver un octógono en un producto que antes consideraban saludable, como por ejemplo los frutos secos o la fruta deshidratada, y no saben cuál elegir frente a un producto altamente industrializado, ya que ambos podrían tener el mismo octógono. En este caso, mi recomendación es que no sólo vean el octógono, sino cuestionarse de dónde viene esa grasa o azúcar. Por ejemplo, si proviene de fuentes de grasas naturales, como frutos secos, o si esa grasa viene de aceite o manteca, etc. y optar por las fuentes naturales.

Recuerden que aunque un producto no lleve octógono, esto no garantiza que sea 100% saludable. Por eso siempre infórmense, y lean los ingredientes y las etiquetas.

Otro punto a considerar es que los octógonos van acorde con el tamaño de la porción y el tamaño del etiquetado del envase. Es por eso que no vemos un octógono en un caramelo o en un chupete, sino en el six pack o bolsa que los contiene, cosa que considero debería también ser controlado. Recuerden que lo más importante es informarse acerca de los ingredientes que contienen, y saber leer las etiquetas para no dejarse engañar.

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Cuida tu salud bucal cuidando lo que comes

Lo más importante es tener dientes fuertes, y eso se logra con un adecuado consumo de proteínas, como por ejemplo: pollo, pescado, huevo, carnes de res bajas en grasa, lácteos bajos en grasa y libres de azúcar, entre otros. Además, es fundamental cuidar el aporte de calcio y fósforo que se pueden obtener de los lácteos, las verduras de hoja verde, el ajonjolí, pescados, entre otros.

Procura no “picotear” durante el día, ya que después de cada comida se recomienda cepillarse los dientes. Al hacer más comidas al día y no cepillarse los dientes, los expones a los ácidos que se generan de la descomposición de las comidas, teniendo así mayor riesgo de generar caries.

 Evita tomar bebidas azucaradas, refrescos o gaseosas. Exponer a los alimentos de forma prolongada a bebidas con contenidos de azúcar, por más mínimo que sea, pone a los dientes más propensos de tener caries. Elegir estas bebidas solo para momentos en donde puedes cepillarte los dientes, y por el resto del día preferir agua o bebidas sin azúcar.

 Tener una alimentación balanceada, rica en frutas y verduras crudas, y alta en fibra, propicia mayor segregación de saliva para la propia digestión de los alimentos. Con ello se obtiene un factor protector de neutralizar la acidez de la alimentación, durante y después de haber comido.

 Por último, pero no menos importante, cepíllate los dientes después de cada comida y visita a tu odontólogo frecuentemente. No esperes tener un dolor en la muela para visitar al doctor.