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¿Puedo tomar alcohol en un estilo de vida saludable? ¿Pueden ir de la mano?

Esta es una pregunta muy común en consulta, y como ellos mismos me aclaran, “no es que sea alcohólico” pero muchas veces un brindis o tomar un cóctel un fin de semana es parte de la rutina y es totalmente cierto, por ello el primer concepto que debo tocar es la moderación.

No busco fomentar el consumo de alcohol, la clave aquí es saber que es una actividad social pero no es un hábito saludable consumirlo frecuentemente y mucho menos abusar y exceder el consumo.

Debemos tomar en cuenta, que el alcohol tiene 7 calorías por gramo, un poco más que los carbohidratos (4 calorías por gramos) y un poco menos que las grasas (9 calorías por gramo). Y además las calorías liquidas tienen mayor efecto en el organismo, al ser absorbidas más rápido.

El alcohol es una sustancia que de forma rápida y sencilla se puede acumular como grasa y peor aún si en las combinaciones que se eligen tiene jarabes, jugos de frutas como en el caso de la piña colada, daiquiri, pisco sour o gaseosas.

Por otro lado, el alcohol te desinhibe y fácilmente te puede hacer descuidar lo que comes, entonces en ese caso tendremos un exceso de calorías de la dieta y además un extra del alcohol, cuando lo ideal sería que el momento que decidamos tomar alcohol, este sustituya las calorías de la dieta.

Si vas a tomar alcohol, cuida lo que comas el día previo, durante y post haber ingerido alcohol. Consume abundante agua y opta por alcohol libre de gaseosas o jugos azucarados o jarabes. Los alcoholes con menor aporte de calorías son el whisky, el vodka y seguido por una copa de vino.

Recuerda que la clave es la consciencia y moderación.